¿Cómo se inició?
Inicié mi práctica del Kendo e Iaido por el año de 1977-78 cuando tenía aproximadamente 7 años, realmente fue por accidente, la historia es la siguiente:
El Sensei Takahiko Seo, Economista de profesión y Veterano de la II Guerra Mundial llegó a México invitado por el entonces Presidente de México Luís Echeverría, donde impartió algunos cursos al personal de la Secretaria de Obras Públicas, donde laboraba mi Padre. A partir de ahí, surgió una amistad entre la familia del Maestro y la mía. Inclusive, la esposa de mi maestro, quería vivir cerca de nuestra casa por lo que de un departamento de la Av. Universidad se cambiaron a una casa muy cerca de Villa Coapa.
La amistad fructificó a medida que salíamos de vacaciones a algunos balnearios, o lugares de descanso. En ese entonces, mi maestro llegó de un poco más de 60 años de edad, por lo que mi Padre le tenía muchas consideraciones para evitar fatigarlo, al momento de jugar badminton, u otros juegos de actividad física.
Como es común en esa edad, la inquietud y energía de los niños es enorme, y mi maestro solo me observaba con clásica actitud japonesa. Algún día, mi maestro le comentó a mis padres que si querían que yo practicara Kendo; estamos hablando de que en ese entonces popularmente solo se sabía de Judo o Karate, por lo que el Kendo era bastante desconocido. Al final mi padre accedió a ir a ver un entrenamiento al Ex Reposo de Atletas junto al Estadio Universitario de la UNAM.
He indicado en párrafos anteriores que mi padre había tenido consideraciones con mi maestro por su edad, y cuando regresó a casa después de ver la práctica, estaba contrariado toda vez que mi maestro se movía tan ágilmente como un joven, que no lo podía creer.
Me llevaron posteriormente a ver otra práctica y me preguntaron si quería entrenar y dije que sí, y desde ese momento cada martes por la noche, el maestro Seo pasaba por mí en compañía de mi madre.
Desde ese momento, comenzó una carrera que no tenía idea que podía fructificar y meterse hasta mis huesos.
Actualmente, tengo 4to. Dan de Kendo y 3er. Dan en Iaido.
¿Qué significa para Usted el Kendo?
Kendo ha sido para mí una forma de vida y no lo digo en la forma espiritual, fantasiosa o esotérica, sino que por el Kendo he tenido la oportunidad de conocer mucha gente, conocer otros países, de hacer cosas que nunca pensé hacer, pero sobre todo de que el Kendo me ha dado experiencia para enfrentar los problemas que se presentan. De igual forma, por el Kendo conocí a mi esposa Mariana con quien llevó 6 años de casado.
Ahora el Kendo me da la oportunidad de que desde el puesto que me encomendaron en la Federación pueda contribuir a que las nuevas generaciones tengan la oportunidad de experimentar lo que en carne propia he tenido la suerte de experimentar.
¿Trayectoria Deportiva?
A pesar de comenzar mi entrenamiento desde niño, me tocó ser parte de los fundadores del Kendo organizado cuando los grupos que en ese entonces existían conformaron la Asociación Mexicana de Kendo, y tener la oportunidad de ver a los primeros maestros enviados por la Federación de Japón y de Estados Unidos, para ayudarnos a desarrollar nuestras técnicas que en ese entonces eran un poco “primitivas”.
Mi carrera deportiva en el Kendo, ha sido afortunadamente de varios logros que ahora que lo pienso, creo que no me ha ido tan mal, a pesar de que considero que llevo apenas la mitad de mi entrenamiento.
Los torneos más importantes en aquel entonces eran los Campeonatos Nacionales y los Torneos Puma organizados por la UNAM, afortunadamente tuve varios primeros, segundos y terceros lugares.
En mi etapa juvenil también obtuve mi primer lugar nacional, en Segunda Fuerza también obtuve medallas y Por Equipos también.

En nuestra arte marcial nuestra máxima categoría de prestigio era la “Abierta”, donde se presentaban los mejores competidores como Jesús Maya, Juan Carlos Horita, entre otros. Esta Categoría la gané dos veces, la primera en 1999 quizás la más difícil contra Juan Carlos Horita con un marcador de 1-0. También como competidor de Iaido (otra Arte Marcial vincula con el manejo de la Katana) he tenido varios logros, y en 1999 logré el Campeonato Nacional de Iaido en la categoría de Dan.
Mi primer torneo internacional fue en la Ciudad de Houston, E.U. donde gané un tercer lugar en la categoría de Kyu.
Posteriormente en 1991 ingresé a la Selección Nacional y participé en el Campeonato Mundial de Kendo en Toronto, Canadá, donde pasé la primera ronda y perdí con un competidor japonés quien al final fue el Campeón Mundial. Ese mismo año estuve en el Primer Campeonato Panamericano que se celebró en la Ciudad de México.
Mi mejor año internacional fue en 1994, donde en el Campeonato Mundial de Kendo, celebrado en París, Francia, llegué hasta los 16 mejores de ese Campeonato, ganando a competidores fuertes de Canadá e Italia, entre otros, ganándome el gran honor de arriar la Bandera Nacional instalada en el Zócalo de esta Ciudad de México en una bonita ceremonia, preparada para tal evento.
Mi última participación en un Mundial fue en el año 2000 en la Ciudad de Santa Clara, California, donde me nombraron Capitán de la Selección y logramos hacer un gran papel con toda la selección de hombres y mujeres.
También he participado en Torneos Anuales en Austin, Texas, con la Asociación de Nuevo León, etc.
En 1991, participé en el Seminario Internacional de Kendo que se celebra cada año en la Ciudad de Kitamoto, Japón, donde tuve la oportunidad de visitar varios dojos de universidades y preparatorias.
Me retiré como competidor en el año 2000, donde obtuve el Primer Lugar Nacional en la Categoría de Dan.
En cuanto a las competencias de Iaido, también he obtenido varios lugares, siendo en el año de 1999 cuando obtuve el primer lugar nacional en la categoría de Dan
Ahora desde el año 2001 abrí junto con mi esposa Mariana el grupo denominado Renyoukan, y desde el año pasado recibí la invitación del Dr. Prisciliano de León, Presidente de la Federación Mexicana de Kendo a colaborar con su equipo como Secretario General.
¿Su aventura dentro del Kendo?
El Kendo es como un gran pastel donde se cortan varios pedazos las cuales podemos llamar etapas, un pedazo es la primera etapa, es decir, el comienzo, donde se aprenden las técnicas básicas, otro pedazo es cuando comienzas a competir y obtener resultados, otra etapa es la de mejoramiento de la técnica mediante la obtención de grados, otro pedazo cuando comienzas a tratar de entender a los maestros japoneses lo que quieren que verdaderamente aprendas y comienzas a comportarte con la verdadera etiqueta de Kendo, y otro pedazo más es en el momento en que me encuentro, ahora que tengo alumnos que me siguen y que confían en mí, por lo que mi aventura en este momento es hacer crecer el Kendo y formar alumnos que me superen por mucho.
Faltan muchos pedazos del pastel para que me los “coma”, y siempre que practicó con mis maestros, sempai y con mis alumnos, aprendo algo nuevo cada día.
Una anécdota
Creo que hay muchas anécdotas que platicar pero existe una de todas que recuerdo con más orgullo. En 1991, en el Campeonato Mundial de Toronto, me tocó en la segunda ronda, combatir con el Maestro Muto, 7mo. Dan de Kendo, Policía de Japón, y en la final quedó Campeón Mundial en ese año.
Cuando revisé la gráfica de competencia y me percaté que me tocaba combatir con un japonés tuve muchos sentimientos encontrados, miedo, ansiedad, etc. y muchos de mis compañeros me veían con ojos de lástima y de que me veían que iba a perder en 10 segundos.
Una vez en el área de competencia, solo recordé que era mexicano y que no tenía nada que perder y al comenzar el combate le grité muchísimo e hice mi mejor esfuerzo. En un ataque del maestro japonés a mi cabeza, ejecuté una técnica de contraataque al costado, cayendo en el objetivo, pero ninguno de los 3 jueces me marcó el punto. Creo que duré más de 4 minutos pero al final perdí 2-0. Recibí felicitaciones de toda la delegación mexicana y el combate quedó en mi recuerdo…hasta el siguiente Mundial.
El Maestro Muto fue el Campeón de 1991, y Finlandia lo contrató para que entrenara a su equipo para el Mundial de 1994 en París. Todas las delegaciones nos hospedamos en el mismo hotel, unos días antes de la competencia.
Cuando ví al Maestro Muto, lo fui a saludar inmediatamente, pensando que no se iba a acordar de mí, en cuanto me vio, de repente le vino a la memoria nuestro combate y con señas me señaló y me indicó un corte a su costado, indicándome que le había marcado un punto, eso me hizo muy feliz y entendí que aunque los jueces no me marcaron el punto, éste quedó plasmado en la mente del Maestro Muto reconociendomelo y eso es lo que importa. |